Los plásticos se convierten, a través del reciclaje, en nuevas oportunidades de empleo e ingresos.

La importancia de los plásticos en la vida cotidiana se ha hecho más visible durante la emergencia sanitaria que vivimos actualmente. Ante la urgencia de proteger a la población y de contener la propagación del covid-19, los elementos de protección personal como tapabocas o guantes han cumplido una misión esencial. De hecho, son la base de los requerimientos y recomendaciones de las autoridades para hacer frente al desafío complejo de frenar los contagios ante la imposibilidad de garantizar aislamientos efectivos totales de la población.

Tenemos también la fortuna de contar en esta emergencia con productos plásticos tales como envases y empaques de alimentos, de productos a granel, de bebidas o de artículos de aseo, películas para cubrir y proteger la comida, o elementos desechables que evitan propagar enfermedades. También las bolsas plásticas, que han jugado un papel fundamental al aislar los elementos que llevan dentro y así evitar su contacto con focos potenciales de contagio, y las bolsas de residuos que, entre otros, garantizan seguridad a recicladores y trabajadores del servicio de aseo.

Todos estos productos han sido de gran valor durante los meses que llevamos de aislamiento, y serán aún más vitales en la medida que se reactiven nuevos sectores como restaurantes, plazoletas de comida, aerolíneas, colegios o universidades.

Lo anterior ha significado un aumento en el consumo de algunos elementos plásticos, lo que se ha traducido naturalmente en una preocupación ambiental: ¿qué va a pasar con los residuos de todos estos productos?

Lo que debe pasar es que se convierten, a través del reciclaje, en nuevas oportunidades de empleo e ingresos para la población. En los últimos años, el debate ambiental en torno a los plásticos se ha centrado en soluciones que buscan sustituir o prohibir algunos productos. La invitación es a dar un giro a este debate y más bien entender la solución a partir de los mercados. Esta alternativa se resume en generar valor sobre los residuos plásticos a través del reciclaje y otras formas de aprovechamiento y, con ello, desarrollar mercados vibrantes y nuevas oportunidades de empleo.

La buena noticia es que tenemos ya, en Colombia, un avance significativo en el desarrollo de mercados de aprovechamiento de residuos. No solo contamos con empresas maduras que reciclan más de 300.000 toneladas de plásticos posconsumo al año, sino que existe en el país una comunidad vibrante de emprendedores, estudiantes, investigadores y nuevos empresarios incursionando en los mercados de reciclaje de plásticos. Comparto un ejemplo que ilustra esta realidad. Desde Acoplásticos lanzamos hace unas semanas la iniciativa GoPlastic, cuyo propósito es impulsar proyectos de reciclaje a través de capital y transferencia de conocimiento y tecnología. Nos llevamos una grata sorpresa cuando descubrimos que se habían postulado casi 700 proyectos a esta iniciativa.

Se presentaron proyectos innovadores en áreas como: transformación de residuos plásticos en materia prima para el diseño de carcasas para vehículos, reciclaje químico para convertir los plásticos en combustible como ACPM, gasolina y gases industriales, prototipos para degradar el icopor o para compactarlo y procesarlo en la fabricación de pinturas, así como iniciativas para convertir empaques, bolsas y residuos plásticos similares en materia prima o en productos como mangueras, sillas o contenedores. También se presentaron ideas de negocio relacionadas con la fabricación de madera y filamentos plásticos para el diseño y producción de mobiliario urbano, útiles escolares, artesanías, moda sostenible e impresión 3D.

Además de las propuestas industriales, se postularon diferentes aplicaciones tecnológicas para asegurar la trazabilidad de los residuos, mejorar rutas selectivas y maximizar las ganancias de los recicladores. Vale la pena destacar que también se recibieron proyectos de recolección y aprovechamiento que benefician a poblaciones vulnerables o que involucran a resguardos indígenas.

Esto nos lleva a pensar que no es momento de proponer soluciones prohibitivas que destruyen empleos o empresas, sino más bien de impulsar esta gran comunidad de emprendedores y empresas innovadoras, y con ello construir en el país mercados de reciclaje vibrantes y dinámicos.

 

Daniel Mitchell

Presidente de Acoplásticos

 

Fuente: eltiempo.com

 

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