La emergencia de salud, social y económica del COVID19, ha generado cambios de paradigmas en la concepción de las políticas públicas, en el comercio exterior, en la bioseguridad y en el enfoque estratégico de la producción nacional. Esta situación aplica especialmente a los procesos industriales. 

La industria colombiana, en la última década, ha registrado tasas de crecimiento por debajo del agregado nacional, con cifras comparativamente bajas frente a referentes internacionales. En el caso de las industrias representadas por ACOPLÁSTICOS, que están registradas total o parcialmente en productos de plástico y caucho, sustancias y productos químicos, pinturas, hilados y tejedura de algunos textiles, se evidencia también una paulatina desmejora en las cifras de crecimiento de los últimos 15 años. 

Al comparar el crecimiento de la industria manufacturera colombiana en los últimos diez años con el resto de la economía, incluso al ampliar este horizonte a los últimos 25 años, se evidencia una paulatina desindustrialización. Esta situación preocupa, especialmente al considerarse el papel que juega la industria en el desarrollo de los países. 

La industria manufacturera es líder en la incursión de mercados internacionales, sus encadenamientos productivos jalonan el crecimiento de otros sectores económicos, y son, por lo general, actividades de alto valor agregado que impulsan la innovación y la tecnología y generan empleo de calidad y bien remunerado. Por ello, y otras razones más, es de crucial relevancia mejorar su entorno de competitividad y promover su desarrollo productivo. 

Alcanzar una verdadera transformación productiva de la industria, orientada hacia el valor agregado y bajo un modelo de sostenibilidad, que la lleve a crecer a tasas por encima de 6% requiere, tanto de la iniciativa privada, como de reformas estructurales de largo alcance y medidas de más inmediato plazo que le inyecten una dosis de dinamismo. 

En términos estructurales, es necesario adelantar iniciativas para promover el emprendimiento, la transferencia tecnológica y la ciencia e innovación aplicadas, junto con reformas o medidas en materia energética y laboral, inversiones en infraestructura y logística, incentivos para reducir la informalidad y combatir el contrabando, garantizar una estabilidad jurídica que genere confianza a la inversión, y fortalecer las instituciones públicas, especialmente en integridad y transparencia.

En línea con este diagnóstico, ACOPLÁSTICOS ha identificado un conjunto de necesidades puntuales en los diferentes pilares que afectan la productividad de las empresas y la competitividad del país. Algunas de estas necesidades implican el esfuerzo individual o colectivo de las empresas, en otros requieren proyectos normativos, como leyes, decretos o resoluciones, en otras la implementación de políticas y proyectos, y en otras la destinación de recursos públicos. En todas ellas, la articulación entre los sectores público y privado resulta fundamental. 

Es esencial que el desarrollo productivo y de competitividad se enmarque en una política de Estado, que trascienda los períodos de gobierno, y que priorice el desarrollo y crecimiento de la empresa privada. 

No se puede olvidar que las empresas han sido y son las principales generadoras de empleo y de bienestar de las naciones.

Para continuar por favor descargue aquí el pdf completo.

COLOMBIAPLAST  2021