Una nueva aplicación de empaque le otorga valor añadido a los productos de los caficultores en Colombia.

La idea de las cápsulas de café se pensó con el fin de que cualquier persona pudiera hacer de manera práctica un café espresso o instantáneo -con la calidad de un café molido- en cualquier parte, incluso desde su propia casa, con el uso de una máquina especial que procesa estas pequeñas porciones encapsuladas. Dicha idea tomó impulso, dejando a un lado el tradicional proceso de preparar café, para convertirse en una tendencia que no solo involucra una nueva forma de tomarlo, sino una gama de posibilidades industriales tanto para los fabricantes de café como para los productores de empaques, así como la apertura de nuevos retos para la industria de reciclaje y materiales, especialmente los plásticos biodegradables y/o bioplásticos.

Por consiguiente, el aumento en el uso de cápsulas de café beneficia indiscutiblemente al sector de los empaques, pues en esta historia éstos son los protagonistas como una opción innovadora y llamativa, que no solo brinda facilidades a los consumidores, sino que ahora está contribuyendo con el medio ambiente.

Así mismo esta tendencia, de un tiempo para acá, se ha venido incrementando alrededor del mundo, aunque este mercado ya cuente con un amplio recorrido a través del tiempo. Europa es el lugar donde más uso le dan a estas cápsulas y en donde más afín se han sentido con esta propuesta; sin embargo, en Colombia, día a día se hace más notoria su utilización pese a que hasta hace alrededor de tres años este negocio empezó a tomar vuelo en el país.

Agregando valor a la cadena de producción de café

Bajo esta premisa y con la idea de aportar innovación a la industria, así como enfocarse en este mercado que aún es relativamente joven en el país, pero muy prometedor, la empresa colombiana Café Quindío se ha sumado al listado de compañías que usan las cápsulas en auge para envasar café en mono-dosis, además de añadir un toque diferenciador, pues sus cápsulas son 100% biodegradables y compostables, con el fin de contribuir al cuidado del medio ambiente y facilitando la degradación del empaque.

Café Quindío es una empresa familiar, tostadora de café, con 25 años en el mercado y pionera en el desarrollo de productos derivados del café. Se encuentra ubicada en Armenia, Quindío, Colombia, y cuenta con dos grandes unidades de negocio: por un lado está el segmento de tiendas, en donde ya tienen 23 en seis ciudades diferentes del país; y por otro todo el área comercial conformada por los diferentes productos de la compañía como son restaurantes, hoteles, cafeterías y las líneas de consumo, entre otros.

Dentro de estas líneas es donde se encuentran los distintos tipos de café y los derivados del mismo. En las opciones de café se ofrecen aproximadamente seis referencias diferentes como cafés consumos, excelsos, especiales, microlotes, orgánicos y los compatibles para máquinas Nespresso. De igual manera, en los productos derivados la empresa oferta mermeladas café-mora, arequipe con café, galletas y próximamente dulces de café, entre otros.

“Café Quindío es una propuesta muy diferente porque queremos llevar el mejor café del corazón de Colombia a todos los paladares nacionales e internacionales; además, ya tenemos aproximadamente ocho destinos a donde exportamos, entre ellos Rusia, Estados Unidos, España, Alemania, Reino Unido, Emiratos Árabes; y nuestra propuesta va muy enfocada a transportar a las personas, a que vivan la experiencia sobre lo que hay detrás de una muy buena taza de café”, mencionó Jaime Andrés Moreno, gerente comercial de la compañía, en entrevista con Tecnología del Plástico.

El proceso de Café Quindío inicia con la compra del café en pergamino (seco y aún con la cáscara) o ya listo para tostar a productores, trilladores o directamente a las fincas que se los suministran. Luego, el departamento de control de calidad de la compañía se encarga de seleccionar todas las materias primas y perfilar las tazas para las diferentes líneas de café, logrando siempre un producto estandarizado: “por ejemplo en nuestra línea Gourmet van a encontrar notas achocolatadas, un perfil más alto y aromático; mientras que en nuestra línea Génova van a encontrar un café más suave, con notas a caramelo”, añadió Moreno.

Y finalmente, después de todos estos procesos de selección y control de calidad, se llega al envasado del café en los diferentes tipos de empaque, pero en este punto al segmento que se le debe prestar la mayor atención es al de los compatibles para máquinas Nespresso, pues es aquí donde la participación de la compañía está latente, ya que además de apostarle a este creciente negocio, han decidido comercializar su café no solo en cápsulas, sino en cápsulas biodegradables.

Sumado a esto, Café Quindío es la única empresa colombiana que ofrece su producto en este tipo de cápsulas, pues por el momento las que se comercializan son importadas.

Buscando la sostenibilidad desde el inicio

La decisión de usar estas cápsulas biodegradables se materializó en un proyecto de donde nació Arabicaps, una nueva compañía situada en la zona franca del Eje Cafetero, de la cual Café Quindío es socia, y quienes son los encargados de encapsular el café en Colombia, pues utilizan una tecnología italiana importada que realiza todo el procedimiento de encapsulado y la cual hace 60 cápsulas por minuto.

 

Fuente: Tecnología del Plástico

COLOMBIAPLAST EXPOEMPAQUE 2018